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Porcelanatos
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Qué es el porcelanato, su composición y por qué se diferencia de la cerámica
El porcelanato es un revestimiento cerámico de alta densidad fabricado con arcillas purificadas, feldespato y minerales prensados a alta presión y cocidos a temperaturas superiores a 1.200 grados celsius. Este proceso genera una masa compacta con porosidad mínima, lo que le da resistencia mecánica y absorción de agua significativamente inferiores a las de la cerámica convencional.
A diferencia de la cerámica estándar, donde el esmalte superficial es el principal responsable de la resistencia, en el porcelanato la dureza viene del cuerpo completo de la pieza. Esto implica que un porcelanato desportillado no expone un sustrato débil, sino el mismo material resistente en todo su espesor.
Tipos según acabado: pulido, mate, rústico e imitación madera
El porcelanato pulido tiene superficie espejada obtenida por rectificado mecánico. Refleja luz y amplía visualmente los espacios, pero es más resbaloso en mojado y requiere sellado periódico para evitar que la microporosidad del pulido absorba manchas. El mate conserva la textura original de fábrica: no refleja, no resbala y no requiere sellado.
El acabado rústico incorpora relieve superficial que imita piedra natural o concreto, con coeficiente antideslizante apto para exteriores y zonas húmedas. El porcelanato imitación madera reproduce vetas, nudos y textura táctil de especies como roble, nogal y pino en formatos de tablón alargado de 20x120 cm es el más habitual, combinando la estética de la madera con la resistencia de un cerámico.
Absorción de agua, dureza y resistencia
El porcelanato tiene una absorción de agua inferior al 0,5%, lo que lo clasifica como material prácticamente impermeable según norma ISO 13006. La cerámica estándar absorbe entre 3% y 10%. Esta diferencia es lo que permite instalar porcelanato en exteriores expuestos a lluvia y heladas sin riesgo de fisuras por expansión.
En dureza superficial, los porcelanatos se ubican entre 7 y 8 en la escala de Mohs ejemplo, el diamante es 10, lo que los hace resistentes a rayones de uso doméstico y comercial. La clasificación PEI que mide resistencia al desgaste y va de PEI 3 para tráfico residencial moderado hasta PEI 5 para tráfico comercial intenso. Verificar el PEI antes de elegir evita instalar un porcelanato subdimensionado para el uso real del espacio.
Porcelanato vs cerámica: diferencias concretas al elegir
La cerámica es más económica por m2, más fácil de cortar y suficiente para muros interiores y pisos de tráfico bajo. El porcelanato cuesta más por m2, pero su vida útil en pisos de alto tráfico supera ampliamente a la cerámica porque resiste mejor la abrasión, los impactos y la humedad prolongada.
En aplicaciones prácticas: para un muro de cocina o baño con tráfico nulo, la cerámica cumple sin problema. Para un piso de living, pasillo, local comercial o terraza, el porcelanato justifica la diferencia de precio porque mantiene su apariencia durante décadas con mantención mínima. El gres porcelánico ""porcelanato técnico de masa coloreada"" se recomienda en zonas donde el desgaste puede exponer el cuerpo de la pieza.
Formatos y medidas desde 30x30 hasta gran formato
Los formatos estándar van desde 30x30 cm para baños, cocinas pequeñas hasta 60x60 cm de livings y pasillos. El gran formato incluye piezas de 60x120 cm, 80x80 cm y 120x120 cm, que reducen la cantidad de juntas visibles y generan una superficie más continua. Menos juntas significa menos acumulación de suciedad y un mantenimiento más simple.
El formato tablón de 20x120 cm, 23x120 cm se usa exclusivamente en imitación madera y se instala con desfase tipo machihembrado para replicar el patrón de un piso de madera real. A mayor tamaño de pieza, mayor exigencia de nivelación del sustrato: una pieza de 120x120 cm sobre un piso con desniveles genera labios y fisuras que una pieza de 30x30 cm absorbería sin problema.
Instala en pisos, muros, baños, cocinas y exteriores
En pisos interiores de alto tráfico (pasillos, livings, cocinas), el porcelanato PEI 4 o superior es la referencia. En baños y zonas húmedas, los acabados mate o rústico con coeficiente antideslizante R10 o superior evitan resbalones. En muros, cualquier acabado funciona porque no recibe tráfico ni agua estancada.
Para terrazas, quinchos, accesos, el porcelanato debe ser específicamente apto para exterior: absorción bajo 0,5%, acabado antideslizante y resistencia a heladas. No todo porcelanato es apto para exterior, aunque sea resistente. La ficha técnica debe indicar explícitamente uso en exteriores o clasificación de resistencia a heladas. Si estás evaluando alternativas, puedes revisar también otras opciones de pisos y revestimientos según el tipo de proyecto.
Para preparar la instalación
El porcelanato requiere adhesivo específico de alta adherencia de tipo C2 según norma EN 12004, distinto al pegamento cerámico estándar. La baja porosidad del porcelanato impide que un adhesivo convencional genere suficiente agarre mecánico. Aplicar adhesivo en el sustrato y en el reverso de la pieza es obligatorio en formatos mayores a 40x40 cm. Para esto se deben utilizar adhesivos y fragües adecuados al tipo de revestimiento.
El sustrato debe estar nivelado con tolerancia máxima de 2 mm por metro. En pisos con desniveles, aplicar nivelador autonivelante antes de instalar. El fragüe recomendado es epóxico o cementicio modificado con polímero, que resiste mejor la humedad y reduce la absorción de manchas en las juntas. Contar con herramientas para instalación de pisos adecuadas facilita cortes precisos y una terminación alineada. La instalación profesional es recomendable para piezas de gran formato.
Limpieza y mantenimiento según tipo de acabado
El porcelanato mate y rústico se limpia con agua y detergente neutro. No requiere cera, sellador ni tratamiento especial. El porcelanato pulido sí necesita sellador aplicado después de la instalación y renovado cada 1 a 2 años para proteger la microporosidad generada por el rectificado. Sin sellador, el pulido absorbe líquidos oscuros como café o vino que manchan de forma permanente.
Para mantención rutinaria, evitar productos ácidos como vinagre o ácido muriático sobre porcelanato pulido y limitar el uso de cloro concentrado en juntas epóxicas. Un paño húmedo con producto neutro es suficiente para el uso diario. En exteriores, una hidrolavadora a baja presión elimina acumulación de polvo y verdín sin dañar la superficie.











































































