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Estufas a lena
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Estufas a leña ¿Cómo calcular potencia y planificar el tiraje perfecto?
Si tu casa permite una salida de humos al exterior, una estufa a leña se convierte en el corazón indiscutible del hogar. Antes de elegir, considera los m2 de tu espacio, el flujo de aire y, crucialmente, la factibilidad técnica del ducto. Con estos datos podrás seleccionar la potencia en kW adecuada, evitando equipos que queden cortos o que sobrecalienten la habitación innecesariamente.
La gran ventaja es su calor envolvente y alta inercia térmica. Con leña seca y un tiro bien instalado, la estufa prende rápido y mantiene la temperatura estable con menos recargas. Ojo con la seguridad: respeta un despeje mínimo de 50 cm respecto a muebles o cortinas, y usa siempre una base protectora si tu piso es de madera o flotante.
¿Cuándo es ideal elegir una calefacción a leña?
Hace sentido cuando buscas calefaccionar zonas amplias donde pasas muchas horas (como el living-comedor) y puedes realizar ventilaciones breves. La masa térmica del equipo irradia calor incluso cuando el fuego baja. Si vives en departamento sin ductos preexistentes, revisa opciones de tiro forzado o prefiere estufas eléctricas o a parafina láser.
Acero vs. Fierro Fundido: ¿Cuál elegir?
Acero para respuesta rápida
Se calientan rápidamente. Son ideales si llegas del trabajo y necesitas templar el ambiente en pocos minutos. Funcionan por convección y requieren leña seca y un tiraje limpio para maximizar su eficiencia.
Fierro fundido para calor sostenido
Tienen una gran inercia térmica: demoran un poco más en calentar, pero siguen emitiendo calor mucho tiempo después de que el fuego se apaga. Ideales para zonas muy frías de uso constante.
En ambos casos, respeta siempre el diámetro del cañón indicado por el fabricante (usualmente 5 o 6 pulgadas) y evita reducciones que ahoguen el tiro.
Que ver antes de comprar
- Potencia vs. Metraje: Para un living mediano estándar, busca rangos entre 6 kW y 9 kW, ajustando según la aislación de tu casa. Una estufa muy chica vivirá sobreexigida (dañando el metal), y una muy grande te obligará a abrir ventanas, desperdiciando leña.
- El recorrido del ducto: La regla de oro es la verticalidad. Proyecta la salida lo más recta posible. Cada codo reduce el tiraje y acumula hollín. Sella muy bien el paso por entretechos y techumbres.
- La importancia del combustible: Solo usa leña seca (humedad inferior al 25%). Esto garantiza el rendimiento calorífico que promete la ficha técnica, mantiene el vidrio limpio y evita la formación de creosota inflamable en el cañón.
Errores frecuentes que disparan el consumo
Instalar "al ojo" sin calcular el tiraje suele terminar en humo dentro de casa. Usar leña húmeda no solo no calienta, sino que corroe la cámara de combustión. Por último, saltarse la limpieza anual del ducto reduce el diámetro útil del cañón, obligándote a quemar mucha más madera para lograr el mismo calor.
Instalación y seguridad
Presenta los tramos del cañón en seco antes de fijarlos. Asegúrate de que el remate (el gorro) quede a los cuatro vientos, superando la cumbrera del techo para evitar que el viento devuelva el humo. Al finalizar el invierno, deshollina obligatoriamente; es la clave para que tu estufa dure años y parta la siguiente temporada como nueva.
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