Todo Easy.cl hasta en 6 cuotas sin interés
Pellet
Resultado de búsqueda para "pellet"85 productos encontradosVer en:
Qué es el pellet y por qué se considera un biocombustible eficiente para calefacción
El pellet es un biocombustible sólido fabricado a partir de residuos de madera comprimidos, principalmente virutas, serrín y restos de madera virgen procesados sin aditivos químicos. Su formato cilíndrico de entre 6 y 8 mm de diámetro permite una dosificación automática en estufas a pellet y calderas, lo que lo diferencia de la leña tradicional tanto en manipulación como en rendimiento.
La fabricación consiste en someter los residuos de madera a alta presión y temperatura. La lignina natural de la madera actúa como aglomerante, lo que elimina la necesidad de pegamentos o productos sintéticos. El resultado es un cilindro denso, con humedad controlada y poder calorífico uniforme: dos condiciones técnicas que impactan directamente en la eficiencia de la calefacción.
Poder calorífico, humedad y densidad: las tres variables técnicas que definen el rendimiento
Un pellet de calidad entrega aproximadamente 4.800 kcal por kilogramo (equivalente a 4,8 kWh kg), lo que permite alcanzar rendimientos superiores al 90% en estufas diseñadas para este combustible. Esta cifra depende de tres factores medibles que conviene conocer antes de elegir.
El contenido de humedad es el más crítico. Un pellet bien fabricado no supera el 8% de humedad, y los de mejor grado se mantienen entre 5% y 6%. Cuando la humedad es alta, parte de la energía se destina a evaporar agua en lugar de generar calor, lo que reduce la eficiencia real y aumenta la formación de residuos en el quemador.
La densidad del pellet debe ser superior a la del agua. Una prueba sencilla: un pellet de buena calidad se hunde al sumergirlo. Si flota, su compactación es insuficiente y probablemente generará más ceniza y menor rendimiento térmico. Esta densidad también incide en la autonomía: pellets más densos contienen más energía por unidad de volumen, lo que permite cargas de tolva más duraderas.
El contenido de cenizas indica cuánto residuo sólido queda tras la combustión. En pellets de grado superior, este valor es inferior al 0,7%. Un porcentaje mayor implica limpiezas más frecuentes del crisol y menor vida útil del sistema de combustión.
Clases de pellet: A1, B y C según origen y pureza
No todos los pellets son iguales. La clasificación internacional los agrupa en tres categorías según la materia prima utilizada y el nivel de residuos que generan.
Los pellets de clase A1 están fabricados exclusivamente con madera virgen de baja corteza, generalmente proveniente de madera de coníferas como pino o abeto. Son los de mayor pureza: bajo contenido de cenizas (inferior al 0,7%), mínima presencia de corteza y color claro uniforme. Este grado es el recomendado para uso doméstico en estufas residenciales, donde la limpieza del quemador y la calidad del aire interior son prioritarias.
Los pellets de clase B pueden incluir madera con mayor presencia de corteza y algunos residuos forestales. Su contenido de cenizas sube hasta 1,5%, lo que se traduce en mayor frecuencia de mantenimiento. Suelen usarse en calderas industriales o sistemas con mayor tolerancia a residuos.
La clase C admite biomasa variada, incluyendo residuos industriales de madera. No se recomienda para estufas residenciales debido a su mayor generación de ceniza y potencial presencia de contaminantes que pueden afectar el quemador y la calidad de la combustión.
Pellets blancos y pellets negros: qué los diferencia
El color del pellet no es solo estético: refleja su composición y proceso de fabricación. Los pellets blancos se fabrican con madera de coníferas descontezada y representan el estándar para calefacción doméstica. Su color claro y uniforme indica baja presencia de corteza y aditivos, lo que se asocia con combustión limpia y menor acumulación de residuos.
Los pellets negros o torrefactados se obtienen mediante un tratamiento térmico adicional que modifica la estructura de la biomasa. Son más densos y resistentes a la humedad, lo que facilita su almacenamiento prolongado. Sin embargo, su uso está orientado principalmente a aplicaciones industriales y calderas de gran formato, no a estufas residenciales estándar.
Certificaciones: ENplus, DINplus y EN14961
Las certificaciones son la forma más confiable de verificar la calidad del pellet antes de comprarlo. El sistema ENplus es el más extendido a nivel internacional y clasifica el producto en grados A1, A2 y B según parámetros físicos y químicos verificados por laboratorios independientes. Un sello ENplus A1 garantiza humedad inferior al 10%, cenizas bajo 0,7% y poder calorífico dentro del rango óptimo.
La certificación DINplus, de origen alemán, aplica criterios similares con requisitos adicionales en durabilidad mecánica y contenido de finos. La norma EN14961 establece el marco europeo que define parámetros de clasificación para biocombustibles sólidos, incluyendo pellets.
En el mercado chileno, la disponibilidad de pellet certificado ha ido creciendo. Verificar el sello en el empaque y no solo la declaración del fabricante es la única forma de confirmar que el producto cumple con los estándares declarados.
Cómo reconocer pellets de calidad a simple vista
Antes de verificar certificaciones, existen señales visuales y táctiles que permiten evaluar la calidad de un pellet de forma rápida.
Un pellet bien fabricado presenta color uniforme, sin manchas oscuras ni variaciones marcadas entre unidades del mismo lote. La superficie debe ser lisa y brillante, resultado de una compactación adecuada donde la lignina actúa correctamente como aglomerante natural.
Al manipularlo, no debe desmoronarse ni dejar residuo de polvo en las manos. Si al abrir la bolsa se encuentra una cantidad significativa de finos (polvo o fragmentos sueltos), la durabilidad mecánica del pellet es baja, lo que indica problemas en la fabricación o en la cadena de transporte. Un exceso de finos puede obstruir el sistema de alimentación de la estufa y generar combustión irregular.
La estructura debe ser compacta, sin grietas longitudinales ni cortes transversales visibles. Un pellet agrietado tiene menor densidad efectiva y se desintegra más rápido en la tolva, generando polvo adicional que compromete el rendimiento del equipo.
Qué problemas genera un pellet de baja calidad en la estufa
Usar pellets sin certificación o de origen desconocido puede provocar consecuencias técnicas concretas. La más relevante es la formación de creosota: un residuo viscoso y oscuro que se deposita en el conducto de evacuación de humos. La creosota se genera cuando la combustión es incompleta, ya sea por exceso de humedad en el pellet o por composición inadecuada de la biomasa.
Además, pellets con alto contenido de ceniza obligan a limpiezas más frecuentes del crisol y del cajón recolector. Si la ceniza se acumula sin retirarse, puede bloquear la entrada de aire al quemador, reducir la eficiencia térmica y, en casos extremos, provocar apagados automáticos por falla de combustión.
Un tercer problema es la obstrucción del tornillo sinfín por exceso de finos. Cuando el polvo se compacta dentro del mecanismo de alimentación, la dosificación se vuelve irregular y la estufa no mantiene la potencia configurada. Este tipo de falla suele atribuirse al equipo, pero en la mayoría de los casos el origen está en la calidad del combustible.
Almacenamiento y conservación: cómo mantener la calidad del pellet después de la compra
El pellet es higroscópico: absorbe humedad del ambiente si no se almacena correctamente. Una bolsa abierta expuesta a lluvia o a un espacio sin ventilación puede elevar la humedad del pellet por encima del umbral admisible en pocos días, degradando su rendimiento de forma irreversible.
La recomendación es almacenar las bolsas en un lugar seco, ventilado y alejado del suelo directo. Usar pallets de madera o estantes evita que la humedad del piso se transfiera al empaque. Si se compran grandes volúmenes para la temporada, conviene abrir solo lo necesario y mantener el resto sellado hasta su uso.
Las bolsas deben permanecer íntegras: una perforación pequeña es suficiente para que el pellet absorba humedad ambiental y pierda propiedades. Revisar el estado del empaque al momento de la compra y durante el almacenamiento es una práctica simple que protege la inversión en combustible.
Pellet frente a estufa a leña, gas y electricidad
Frente a la leña, el pellet ofrece humedad controlada, dosificación automática y menor emisión de partículas. La leña requiere secado previo de al menos un año para alcanzar rendimiento aceptable, mientras que el pellet sale de fábrica en condiciones óptimas de uso. En emisiones, un equipo a pellet certificado genera significativamente menos material particulado que una estufa a leña convencional.
Frente al gas licuado, el pellet elimina la dependencia del cilindro y del regulador de presión. Su origen renovable residuos de madera que capturaron CO2 durante su crecimiento lo posiciona como alternativa con menor huella de carbono neta. Operativamente, el gas ofrece encendido inmediato mientras que el pellet requiere un ciclo de arranque de entre 3 y 10 minutos según el modelo de estufa.
Frente a la electricidad, el pellet requiere espacio de almacenamiento y mantenimiento periódico del quemador, pero entrega calor por combustión directa con sensación térmica distinta. La calefacción eléctrica no genera emisiones internas ni residuos, pero depende completamente de la red eléctrica y su rendimiento por kilocaloría es menor en sistemas convectivos.
Cada alternativa tiene contextos donde resulta más adecuada. El pellet se destaca cuando se busca autonomía energética, sostenibilidad y eficiencia térmica en viviendas con espacio para almacenaje y disposición para mantenimiento periódico del equipo.