Almohadas: la pieza que decide si duermes bien o mal
Cambiar de colchón no siempre es lo primero que hay que revisar cuando dormimos mal. Muchas veces el problema está en la almohada: si no sostiene bien el cuello, la columna queda torcida toda la noche y despiertas con dolor de cuello o de espalda, aunque el colchón sea excelente. En Easy encontrarás almohadas en distintos materiales y firmezas, pensadas para cada forma de dormir.
Fibra, viscoelástica o plumón: cuál te conviene
Las almohadas de fibra son las más comunes y accesibles, livianas, lavables y en general hipoalergénicas, ideales si buscas algo práctico para el día a día. Las viscoelásticas se moldean al calor y peso de tu cabeza y cuello, así que se adaptan a tu forma particular y vuelven lentamente a su estado original; son la opción más recomendada si sueles despertar con molestias cervicales. Las de plumón, por su parte, son las más suaves al tacto y dan esa sensación mullida que a muchos les encanta, aunque suelen requerir más cuidado y renovación.
Elige tu almohada según tu postura al dormir
Si duermes boca arriba, una almohada de altura media reparte mejor el peso de la cabeza sin forzar el cuello hacia adelante. Si prefieres dormir de lado, necesitas algo más alto que rellene el espacio entre el hombro y la cabeza, para que la columna quede recta. Y si duermes boca abajo, lo ideal es un perfil bajo, casi plano, que no fuerce el cuello hacia atrás.
Cuándo cambiarla
Como referencia, una almohada conviene renovarla cada 2 o 3 años, antes si ya notas bultos, pérdida de forma o que no vuelve a su estado después de usarla. Las de fibra y plumón suelen perder soporte más rápido que las viscoelásticas, así que si es tu caso, revisa el estado con más frecuencia.
Combina tu descanso
Una buena almohada rinde más con la ropa de cama adecuada: revisa las almohadas y cojines disponibles en Easy si buscas variedad de tamaños y materiales en un mismo lugar, o completa tu cama con la línea de camas si estás pensando en renovar todo el conjunto.
Cuidado y mantenimiento
Usa una funda protectora para alargar la vida útil de tu almohada y evitar que absorba humedad y sudor directamente. Airéala al sol de vez en cuando, ya que ayuda a eliminar ácaros y malos olores. Revisa siempre la etiqueta antes de lavarla: las de fibra suelen lavarse completas, mientras que las viscoelásticas normalmente solo admiten lavado de la funda.