Riego automático: tu jardín se cuida solo, incluso si te olvidas
Regar todos los días a la misma hora es de esas tareas que se saltan más seguido de lo que uno cree, sobre todo en temporada de vacaciones o semanas ocupadas. El riego automático resuelve eso de raíz: programa el sistema una vez y olvídate de andar pendiente. En Easy encontrarás distintos componentes para armar el tuyo, con despacho a domicilio.
Cómo funciona un sistema básico
Un programador conectado a la llave de agua controla cuándo y por cuánto tiempo se activa el riego, distribuyendo el agua a través de mangueras hacia aspersores o goteros ubicados en distintos puntos del jardín. Puedes configurar horarios distintos según la zona, dándole más agua al pasto que a plantas que necesitan menos.
Riego automático o riego manual: cuál conviene
El riego manual, con manguera o regadera, funciona bien para jardines chicos o pocas plantas donde no cuesta mucho estar pendiente. El riego automático se justifica más en jardines grandes, pasto extenso o cuando simplemente no tienes tiempo para regar con la constancia que las plantas necesitan.
Qué revisar antes de armar el tuyo
Presión de agua disponible: algunos aspersores necesitan más presión que otros para funcionar bien.
Zonas de riego: divide el jardín según el tipo de planta y su necesidad de agua, no todo el espacio requiere lo mismo.
Sensor de lluvia: algunos programadores lo incluyen, evitando regar de más en días que ya llovió.
Complementa tu sistema
La base de cualquier instalación son las mangueras de buena calidad, y para aplicaciones puntuales de fertilizante, un pulverizador de agua sigue siendo útil junto al sistema automático.
Cuidado y mantenimiento
Revisa los aspersores de tu riego automático cada cierto tiempo, ya que pueden taparse con tierra o sarro y perder cobertura. Ajusta la programación según la temporada: en invierno, la mayoría de las plantas necesita bastante menos agua que en pleno verano.